tipos de divorcio

5 consejos para evitar que tu divorcio sea un desastre

Partiendo de la base de que una ruptura de pareja nunca es fácil, menos aún cuando hay hijos menores, es fundamental que los cónyuges hagan todo lo que está en su mano para llevar a cabo el divorcio de la mejor forma posible. En un divorcio no hay ganadores ni perdedores, sino que el objetivo es alcanzar un acuerdo con el que ambas partes salgan beneficiadas.

En España existen dos tipos de divorcio: amistoso y contencioso.

Como resulta lógico, la mejor alternativa es el divorcio amistoso, en el que los cónyuges son los que determinan las medidas que van a regir la disolución del matrimonio a través del convenio regulador. El proceso es mucho más rápido y no conlleva el desgaste emocional del divorcio contencioso.

Es de especial interés conocer una serie de consejos para que el divorcio no se convierta en un auténtico desastre. Lo primero y más importante es evitar el sentimiento de fracaso, algo muy común en este tipo de procesos. El hecho de divorciarse no supone ningún fracaso, sino que es una solución a una relación de pareja que ha finalizado.

 

Aceptar la situación de divorcio

En muchos casos, lo más complicado para los cónyuges es aceptar la situación. A diferencia de la separación, el divorcio supone la ruptura del vínculo matrimonial. Por lo tanto, no hay marcha atrás. Hay que aprender a estar sin el otro y tomar la distancia y el tiempo necesarios. Es importante encontrar nuevas motivaciones y seguir adelante.

Si hay hijos fruto del matrimonio, sobre todo si son menores de edad, la relación de los progenitores debe continuar. Independientemente del divorcio, el afecto y la atención hacia ellos tiene que permanecer inalterable.

 

Evitar los aspectos conflictivos

Aunque el divorcio sea amistoso, siempre surgen algunos aspectos que son foco de conflicto, como el régimen de visitas del progenitor no custodio o el uso de la vivienda familiar. Para evitar que los cónyuges acaben discutiendo, es mejor dejar estos temas para el abogado. Lo ideal es que los cónyuges hablen sólo sobre aquellas cosas  en las que están de acuerdo.

 

No dejarse llevar por los sentimientos negativos

Es importante dejar las cosas claras desde el primer momento para que no haya malentendidos y evitar que los sentimientos negativos influyan en las decisiones. Hay que pensar con calma y tomarse el tiempo que sea necesario para manejar las emociones de una forma inteligente. De lo contrario, el riesgo de prolongar el malestar familiar es muy alto.

Esto no significa que haya que negar los sentimientos negativos, porque lo ideal es expresarlos. Durante el proceso de divorcio, es esencial contar con una red de apoyo. Los cónyuges necesitan mucho apoyo emocional y acompañamiento.

 

Hablar con los hijos sobre la separación

Los hijos deben estar al tanto de todo, así que la estrategia de ocultarles lo que está ocurriendo no es una buena opción. Tienen que saber que sus padres se van a divorciar y que la situación familiar va a cambiar. También es recomendable hablar con ellos de los sentimientos y emociones sin transmitirles angustia ni rencor hacia el otro progenitor. Tienen que sentir que el amor y el afecto que sus padres sienten hacia ellos no ha cambiado.

 

No hacer comparaciones

Y, por último, es importante no hacer comparaciones con el divorcio de otros familiares o amigos. Hay que tener en cuenta que cada familia es un mundo, así que todos los divorcios son distintos. El objetivo del abogado en un divorcio de mutuo acuerdo es elaborar un convenio regulador a medida, en función de los intereses y necesidades de la familia en cuestión.

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