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La opinión de Pluslegal Abogados

oct.
17
2016

¿Acoso escolar o chiquillada? Desde Pluslegal Abogados condenamos el bullying

Posted 3 years 349 days ago ago by Pluslegal Abogados

A raíz del lamentable suceso acaecido el pasado Miércoles 5 de Octubre en el colegio  Anselm Turmeda, en Palma de Mallorca, en el que 12 menores de edad propinaron una brutal paliza a una compañera al termino del recreo, causándole desprendimiento de riñón, fisura en las costillas y numerosos hematomas, según denuncia la familia, desde Pluslegal queremos hacer una breve exposición sobre el acoso escolar, a efectos de concienciar a padres y personal docente de la gravedad de este fenómeno y de sus posibles soluciones.

A pesar de que recientes investigaciones descartan que se trate de un caso de bullying, la menor agredida  y su hermana de 12 años de edad, aseguraron haber sufrido con anterioridad acoso escolar en el centro educativo antes de este suceso, manifestándolo en diversas ocasiones a la dirección. Asimismo, los casos de acoso y ciberacoso se han multiplicado en los últimos años.

Afortunadamente, el acoso escolar ya se reconoce como tal. Mientras que antiguamente se llegaron a considerar muchas de las conductas encuadrables en este término como parte integrante de la experiencia escolar, como una lección más en la que como anticipo de la vida el menor tiene que aprender a resistir, a defenderse e incluso a utilizar la violencia contra su agresor si es preciso; en la actualizar los centros escolares, padres y alumnos están concienciados sobre el bullying.

 Se entiende por acoso escolar cualquier forma de maltrato verbal, psicológico y físico que se produce entre escolares de forma reiterada y a lo largo del tiempo, tanto en el propio centro educativo como a través de las redes sociales, caracterizándose, como regla general, por una continuidad en el tiempo y por el deseo consciente del agresor de herir, amenazar o asustar  a su víctima, generando con ello un desequilibrio  de poder entre el acosador y el acosado. Desvinculándose   por tanto de este concepto, aquellos incidentes que se produzcan de forma aislada u ocasional entre alumnos.

El acoso puede presentarse  tanto de forma activa, ejerciendo sobre la victima la violencia física o psicología, de forma pasiva mediante la exclusión social, ignorando a la víctima, o en una combinación de ambas, individualmente o en grupo.

La Instrucción 10/2005 de la FGE  sobre tratamiento del acoso escolar desde el sistema de justicia juvenil, aborda la cuestión y señala que podemos encontrar disposiciones básicas desde las que afrontar el tratamiento jurídico de este fenómeno en la Convección de Derechos del Niño, en la Constitución y en la legislación educativa, además de en la LORPM (Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores).

            La Legislación educativa pretende inculcar a los menores una serie de valores y principios básicos para prevenir y resolver de forma pacífica los conflictos que pudieran surgir entre los mismos, dentro y fuera del ámbito escolar, mediante la incorporación en los centros educativos de un Plan de Convivencia en el que se incluyan normas de comportamiento y sanciones para quienes las incumplan.

En el ámbito judicial,  el acoso escolar puede  llegar a ser constitutivo de delito, en tanto que las conductas se encuentren tipificadas en el Código Penal. Un mismo acto de acoso puede ser constitutivo de varios delitos, como son lesiones (art. 147 y s.s. del C.P.), amenazas (art. 169 a 171 C.P.), coacciones (art. 172 C.P.), injurias (art. 205 y 207 C.P.), calumnias (art. 208 y 210 C.P.), el tipo previsto en los (art. 173.1 C.P. y en el artículo 172 ter introducido por la LO 1/2.015) y en los casos de mayor gravedad la situación de hostigamiento puede desembocar en el suicidio del menor, como ocurrió en el caso de Diego, el menor de edad fallecido hará un año (14 de Octubre de 2.015), tipificando el Código Penal esta conducta como inducción al suicidio (artículo 143. 1 C.P.). Siendo el tratamiento distinto dependiendo de la edad del acosador:

·          A los mayores de 18 años se les podrá exigir responsabilidad civil y penal conforme  al Código Penal  por el proceso penal ordinario previsto en la LECRIM.

·         A los menores de 18 años  y  mayores de 14, responsabilidad civil y penal conforme  al Código Penal por el proceso penal de menores regulado en la LO 5/2000.

·         En el caso de que el acoso sea producido por un menor de 14 años, será el centro educativo el encargado de tomar las medidas oportunas una vez el Ministerio Fiscal proceda a remitir al mismo testimonio de lo actuado.

De tal manera que, las conductas más graves de acoso justifican la intervención de la jurisdicción de menores mientras que las de acoso encubierto tienen  generalmente su resolución dentro del ámbito escolar y familiar. Estableciéndose como primera medida la sanción disciplinaria en los casos que proceda, aplicándose subsidiariamente la legislación penal del menor.

En opinión de Pluslegal, no debemos olvidar que  nuestros hijos son el fiel espejo de nosotros mismos, constituyendo nuestra conducta un referente en sus relaciones con los demás, por ello es importante que desde casa se planten los cimientos  de su educación, inculcando a los mismos valores como el respecto y la convivencia con otros, corrigiendo y reprimiendo sus conductas negativas. Desgraciadamente en la actualidad son pocos los padres que dedican tiempo a la educación de sus hijos y que por el contrario aplauden e incluso justifican este tipo de comportamientos, generando confusión en el menor. ¿Qué podemos esperar de un menor cuyos padres amenazan a la madre de una víctima de acoso como ocurre en el caso de la niña de Palma de Mallorca? Ahora bien, la responsabilidad no solo recae  sobre los padres, sino también sobre los centros educativos, donde el menor pasa la mayor parte de su tiempo, debiendo por tanto estos poner todos los medios necesarios para evitar situaciones de conflicto entre los menores, en este caso concreto de la menor de Palma de Mallorca, el centro incurrió en una negligencia por culpa in vigilando, ya que en el momento de la agresión no había ningún adulto presente, más si cabe conociendo por la dirección la situación de acoso que sufría la menor en cuestión. Asimismo tratándose de menores de 14 años inimputables penalmente será este último a quien corresponda tomar las medidas oportunas contra los agresores. Si queremos luchar contra el acoso, más allá de lo jurídico, debemos concienciar a esta sociedad de la importancia de la educación tanto dentro como fuera del hogar.






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