Proceso judicial y arbitraje, cinco diferencias

Cuando surge una discrepancia entre dos partes, y no es posible solucionarla con una simple conversación, hay que recurrir a una tercera persona para que determine una solución al conflicto. A la hora de determinar el proceso, se pueden optar por dos fórmulas: solicitar un arbitraje o abrir un proceso judicial. Entre ambas opciones, existen diferencias, ¿no sabes cuáles son? ¡Te las contamos para que decidas la que más te conviene!

Las personas que intervienen

En un proceso judicial, la ley predetermina la figura del juez ordinario, es decir, ninguna de las dos partes puede influir en la constitución del órgano judicial que se hará cargo del proceso. En el caso del arbitraje, los implicados pueden intervenir, decisivamente, para configurar las personas que conformarán el tribunal, o lo que es lo mismo, cada uno elegirá a un árbitro e influirán en la designación del presidente.

Flexibilidad del proceso

Un procedimiento judicial se rige bajo las normas jurídicas en vigor y la decisión final dependerá completamente de ellas, mientras que la Ley de Arbitraje solo regula los puntos básicos y, en este caso, el veredicto final se verá influido de la voluntad para llegar a un acuerdo de las dos partes.

Las pruebas

Las pruebas para presentar también seguirán un proceso diferente, dependiendo de la fórmula que se elija para solucionar el conflicto. Las demostraciones para justificar los hechos tienen más posibilidades de ser denegadas por la vía judicial. Por el contrario, en un arbitraje, el presidente suele aceptar todas las pruebas solicitadas porque si se deniega una, puede desembocar en una anulación del proceso.

Documento de resolución del conflicto

Aunque el veredicto final es definitivo, y no se puede volver a juzgar el mismo conflicto, los nombres de los documentos cambian. En concreto, en el sistema judicial reciben el nombre de sentencia, mientras que en el arbitraje se llama laudo.

Lugar del procedimiento

En un proceso judicial, el procedimiento se celebrará según los criterios establecidos en las leyes jurisdiccionales, aunque las partes pueden pactar un lugar antes de que nazca el conflicto. En cambio, en un arbitraje, los implicados pueden determinar el lugar de celebración y, en caso de no llegar a un acuerdo, será el árbitro el encargado de elegir el lugar.

¿Conoces más diferencias entre un proceso judicial y un arbitraje? Compártelas.

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