Razones para contratar un abogado para divorciarte

Una de las figuras clave en el proceso de divorcio, tanto amistoso como contencioso, es la del abogado de familia. Tal y como su propio nombre indica, es el idóneo para asistir a los cónyuges para hacer una buena defensa de los intereses y derechos de todos los miembros de la familia. Además, cuando se contratan sus servicios, vela por los intereses de todas las partes.

En caso de divorcio, el abogado de familia es muy importante durante todo el procedimiento. Se encarga de defender los derechos de su cliente ante el otro cónyuge con el claro objetivo de alcanzar los mejores resultados, siempre tratando de alcanzar un acuerdo conciliador entre las partes.

El abogado siempre va a tratar de alcanzar un divorcio de mutuo acuerdo ya que es la fórmula más económica, sencilla y rápida. Si se trata de un divorcio contencioso, gracias al abogado los cónyuges evitan tener que tratar directamente entre ellos, lo cual es un gran punto a favor porque todo contacto podría empeorar las cosas y alargar el proceso.

¿Qué tipos de divorcio hay en España?

En líneas generales, en España se diferencian dos tipos de divorcio: amistoso y contencioso. Además, existe el divorcio express, que se lleva a cabo ante notario.

En ambos casos es obligatorio contratar los servicios de un buen abogado especializado en divorcios ya que debe redactar y firmar la demanda. En caso de divorcio amistoso, el abogado también se encarga de la elaboración del convenio regulador. Gracias a su formación y experiencia asiste a los cónyuges en el procedimiento legal.

Una de las principales diferencias entre el divorcio amistoso y el contencioso es que en el primero son los cónyuges los que deciden las medidas que van a regir la disolución del vínculo matrimonial. Ambos comparten abogado, quien elabora el convenio regulador. Mientras, en el divorcio contencioso, es el Juez el que determina las medidas.

Amistoso

La situación es aquella en la que los cónyuges llegan a un acuerdo para divorciarse de mutuo acuerdo. En este caso, comparten procurador y abogado, lo que reduce los costes y agiliza los trámites. Ambos, o uno de ellos con la autorización del otro, presentan la demanda de divorcio. Luego, el Juez la admite a trámite y les llama para que ratifiquen el convenio regulador.

Contencioso

Hay situaciones en las que los cónyuges no son capaces de llegar a un acuerdo, y es necesario tramitar el divorcio por la vía contenciosa. Cualquiera de las partes puede presentar la demanda en el Juzgado, con el único requisito de que hayan transcurrido al menos tres meses desde el enlace.

La demanda debe estar redactada y firmada por un abogado y un procurador, y tiene que ir acompañada de una serie de documentos: inscripción del matrimonio en el Registro Civil y del certificado de nacimiento de hijos. En este caso, es el Juez el que dicta las medidas que van a regir la disolución matrimonial: uso de vivienda familiar, custodia de los hijos menores de edad, pensión de alimentos…

Divorcio exprés

El divorcio exprés se engloba dentro del divorcio amistoso. Se trata de un proceso permite a los cónyuges divorciarse ante notario, sin intermediación judicial. El proceso se agiliza de manera considerable al no tener que acudir a los Tribunales. Por supuesto, la presencia del abogado también es necesaria.

Uno de los principales requisitos para poder divorciarse ante notario es que el matrimonio no tenga hijos menores de edad no emancipados o cuya capacidad esté modificada judicialmente. De lo contrario, el divorcio, aunque sea de mutuo acuerdo, se tiene que llevar a cabo por vía judicial.

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